Sáb. Dic 10th, 2022

Hay personas cuyas circunstancias parecen tan adversas que difícilmente pudieran encontrar motivos para ser optimistas y sin embrago manifiestan un espíritu de lucha y persistencia dignos de admirar.

Por otra parte hay otros que se encierran de forma tan en sus problemas e inseguridades que manifiestan ser todo lo contrario, se vuelven pesimistas y poco razonables.

Tal como la puerta más difícil puede ser abierta con la ayuda de un cerrajero hábil , las actitudes negativas pueden ser erradicadas y cambiar para nuestro propio bien, ¿es eso posible?

¿Qué determina nuestra felicidad?

Existen opiniones muy variadas sobre lo que se piensa que determina la felicidad, para algunos es sencillamente un asunto de circunstancias, para otros por su parte piensan que es más bien un tema de genética, y hay quienes señalan a la actitud.

Quienes piensan que se debe a las circunstancias tal vez piensen: “Yo sería más feliz si tuviera más dinero», o si tuviera un buen matrimonio, una mejor salud o cualquier otra circunstancia que se nos ocurra.

Pero lo cierto es que la manera de ver las cosas es mucho más importante que los genes y las circunstancias, y esa es una buena noticia  porque a diferencia de los genes y las circunstancias en los que difícilmente podamos influir, en la actitud si.

Un proverbio antiguo enseña que la actitud puede tener un efecto muy positivo “No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma» (Proverbios 17:22)

Esto quiere decir sencillamente que una buena actitud es clave, y es que puede ser la diferencia entre alcanzar una meta o rendirse; también puede determinar algún problema grave saca a relucir lo mejor o peor de nosotros.

Siempre los detractores dirán cosas como: “prefiero ser realista», “por muy optimista que se mis problemas seguirán allí” y “¿para qué voy a fingir que todo está bien?” y esos pensamientos parecen razonables. Pero ser positivos tiene sus ventajas.

Vamos a ilustrarlo con un ejemplo: Jordi y José trabajan en la misma oficina en diferentes tareas después de revisar su trabajo el jefe les menciona algunos errores importantes que cometieron. ¿Cómo reaccionaran?

Jordi: “¡Me esforcé tanto y no lo hice bien!, creo que no sirvo para este trabajo por mucho que me esfuerce nunca es suficiente, ya ni siquiera sé para que sigo intentándolo»

José: “A mi jefe le gustó mi trabajo, pero cometí errores serios, pero ahora se en que tengo que mejorar para la próxima vez»  podemos observar una notable diferencia en las actitudes.

Según se proyecta, en unos seis meses ¿quién será mejor trabajador? Si tuviera que contratar o extender su contrato a uno de los dos ¿a cual escogería? Cuando las cosas no nos salen bien ¿reaccionamos como Jordi o como José?

Como vemos la actitud si puede jugar un papel fundamental en como nos desenvolvemos u en que nos sintamos más satisfechos cada día y ¿verdad que eso es algo muy deseable en medio de tantos problemas a los que hacer frente?

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